En otras ocasiones hemos hablado por aquí del método de aprender nuevas lenguas a través de la música. Recordar la letra de las canciones y su significado nos puede sacar de más de un apuro lingüístico si sabemos usarlas en el momentooportuno.

Recientes estudios han demostrado la utilidad de la música para que los niños aprendan otros idiomas, siendo que se están comunicando en lenguas que no les resultan extranjeras del todo, ya que la música les sirve como vehículo universal de lo que quieren expresar. Los profesores, además, les ayudan gesticulando indicando lo que significan las palabras, cosa que puede ser utilizada también por los adultos como truco mnemotécnico.

Cualquier momento puede ser bueno para repasar el idioma extranjero, gracias a la facilidad de escuchar música tanto por la calle como durante la jornada laboral. ¡O incluso en una discoteca!

Consideramos que las empresas son un buen sitio para aprender un idioma nuevo o mejorar uno que ya conozcamos porque se aprende en un entorno que fomenta la práctica. A los compañeros de trabajo se les ve a diario y es fácil ayudarse unos a otros si hay dudas.

Además, los alumnos están más motivados cuando ven que su aprendizaje tiene una aplicación práctica casi inmediata. Las lecciones se adaptan al entorno en el que se va a utilizar la lengua, por lo que los alumnos aprovechan todo lo que aprenden y además pueden preguntar dudas que les hayan surgido durante la jornada laboral con las que puede aprender todo el grupo.

¿Vosotros preferís aprender una lengua en una academia o en vuestra empresa?

Aprender idiomas no es sencillo, y depende del momento de la vida de cada uno en el que se decide comenzar a aprender. Además, según el contexto de cada uno y en función de los idiomas que ya maneje. Por ejemplo, si alguien habla castellano o portugués, le será más fácil aprender francés o italiano porque guardan muchas similitudes y pueden deducir muchas palabras de vocabulario.

El caso es que un 50% de los requisitos para aprender una nueva lengua son que el alumno esté motivado para aprenderla. Las motivaciones de nuestros alumnos suelen ser laborales, pero hay quien decide aprender un nuevo idioma para viajar, para conocer nuevas personas o incluso sólo por curiosidad porque les atrae el sonido de cierta lengua.

¿Vosotros qué motivaciones tenéis para aprender un nuevo idioma?

En Babelia Formación sabemos que el tiempo de nuestros alumnos es oro, y por lo tanto nos gusta que refuercen en casa lo aprendido durante la lección para poder ir más deprisa el día siguiente. Hoy os proponemos cinco maneras de repasar lo que se aprende sin mucho esfuerzo:

1. Unirse a un club internacional. Lo más seguro es que te manden la información en su idioma, así que al menos tendrás que traducirlo para entenderlo. Además, si es tu pasión te encantará conocer los puntos de vista de gente de todo el planeta.

2. Escuchando música. Esto ya lo hemos dicho, pero escuchar música mejora la pronunciación y el oído en la lengua que se quiera aprender.

3. Escuchar la radio aunque no se entienda. Con la llegada de Internet es muy sencillo escuchar emisoras de todo el mundo. Escuchar a alguien hablando afinará tu oído para ir cogiendo entonaciones y estructuras gramaticales.

4. Ver la televisión y las películas en otro idioma. Aquí es mejor que elijas buenos subtítulos, ya sea en tu idioma o en el que estás aprendiendo (mejor esto último)

5. ¡Y practica sin vergüenza! No tengas miedo a practicar tu nuevo idioma con turistas, con gente de la calle… Muchos de ellos estarán encantados de poder hablar en su idioma con un extranjero.

Los adultos asociamos aprender idiomas a algo pesado, que implica clavar los codos en la mesa y estudiar largas listas de vocabulario e incomprensibles reglas de gramática. Lo que muchos se olvidan de recordar es que su lengua materna no la aprendieron estudiando (más allá de la asignatura de lengua impartida en los colegios, que tenía como objetivo perfeccionar el idioma, no enseñarlo de cero) sino practicando y jugando.

Las nuevas tendencias pedagógicas destacan la importancia de “jugar” con un idioma para fijar mejor sus estructuras. Jugar a desempeñar un rol ayuda al alumno a situarse en un contexto en el que pueda poner en práctica lo aprendido durante las horas de clase. Descifrar la letra de las canciones o practicar sencillos ejercicios mientras se juega a adivinar películas o a las palabras encadenadas puede mejorar la agilidad mental de un alumno a la hora de escoger la palabra que mejor se ajuste a lo que quiere expresar.

Las listas de vocabulario son insustituibles, así como las clases de gramática. No obstante, si se quiere que lo aprendido permanezca en la memoria, la manera más sencilla es practicando.

Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.