Aunque las compañías low cost han popularizado los vuelos baratos para ir al extranjero, no siempre se tiene el tiempo o el dinero para ir a aprender un idioma en su país de origen. En los últimos tiempos se han popularizado los “crash courses” impartidos en casas rurales o en pueblos perdidos dentro de España donde se puede vivir una auténtica inmersión en una cultura por un precio mucho más ajustado (y sin problemas de cancelación de vuelos).

Otra de las ventajas de estos cursos es la gran velocidad para adquirir competencia en un idioma, ya que el alumno no puede sustraerse a la lengua extranjera. Eso sí, requiere un esfuerzo a la vuelta a la vida diaria para no perder los conocimientos adquiridos durante el tiempo pasado en la inmersión lingüística.

Los expertos recomiendan una duración mínima para estos cursos de unos cuatro días y aunque las clases sean de unas 8 horas, lo cierto es que cuando finalizan los alumnos se ven obligados a utilizar el idioma que están aprendiendo para comunicarse.