Hay a quien le incomodan las pruebas de nivel antes de comenzar a recibir clases de un idioma, pero lo cierto es que para los profesores son una de las armas más importantes a la hora de enseñar correctamente cualquier lengua. Las pruebas de nivel nos dan una pista sobre la aptitud, la madurez de los alumnos, las carencias y cómo hacer grupos si sus niveles son heterogéneos.

Mucha gente se pregunta cómo prepararse para estas pruebas, pero lo cierto es que la mejor preparación es que no haya preparación, porque así podremos medir realmente qué es lo que sabe. No sirve de nada que alguien se dé un atracón la noche anterior para aprenderse una lista de verbos en alemán, por ejemplo, si al día siguiente los va a olvidar todos, retrasando al resto de la clase.

Para que una prueba de nivel sea efectiva, lo mejor es hacerla en escalones de dificultad y evaluando lo que más vaya a utilizar el alumno en su vida diaria. Lo ideal es que esas pruebas incluyeran, además de exámenes escritos, otros orales y de comprensión auditiva para que estén completas del todo.