En contra de lo que podría parecer, las medianas empresas se están lanzando al comercio exterior, tal y como explica Cinco Días. De hecho, un 42% de las compañías que entran en este epígrafe están realizando operaciones con el extranjero, frente al 91% de las grandes.

Muchas de las grandes empresas aprovechan políticas de otros países para crecer (es paradigmático el caso de Iberdrola que aumenta sus ventas al rebufo de la política energética de EEUU) pero sobre todo es una buena oportunidad para el resto de mejorar. Eso sí, antes de salir al exterior, una PYME debe haber alcanzado una masa crítca para que no “se la coman” fuera de España y este es el motivo por el cual no se dan tan a menudo las salidas.

Economías como la sueca están basadas en este sistema de negocio, de tal manera que las exportaciones suponen un 50% del volumen de negocio en sectores como el tecnológico o el industrial. Esto se realiza especialmente gracias a los acuerdos fiscales que tiene el Gobierno sueco con otros países y que en España están en constante proceso de revisión para primar los negocios en los mercados más activos donde las empresas españolas tengan más posibilidades de crecer.