Darwin sostuvo que la existencia de un “protolenguaje musical” podría significar que los seres humanos antes de hablar ya podíamos comunicarnos mediante ritmos y de hecho hay algunas especies que así lo hacen, especialmente los pájaros.

Darwin no utilizó estos argumentos para explicar la evolución humana, sino que trataba de hacer un dibujo de la toría de la evolución completa de todas las especies, señalando que tenían más posibilidades de reproducirse aquellas especies capaces de hacer música.

Nina Kraus, profesora de Neurobiología, Fisiología y Otorrinolaringología en la universidad Northwestern, analizó la plasticidad de la parte del cerebro asociada al aprendizaje de un idioma y defiende que la música es una experiencia multisensorial, pero que los estímulos están tan relacionados que normalmente se ignoran y nos quedamos sólo con la parte auditiva.

Aún no hay muchas pruebas de que la música fuera antes que el lenguaje en los seres humanos, así que las investigaciones siguen abiertas.