La semana pasada se celebró un evento llamado Business Needs Language en el que intervinieron tanto empresarios como educadores y trabajadores de pequeñas y medianas empresas. En el evento se debatió la necesidad de aprender nuevos idiomas como estrategia para ampliar los negocios y ser más competitivos en un mundo globalizado.

La vicepresidenta de recursos humanos de Sensata Technologies, Donna Kimmel explicó un ejemplo sobre la globalización en su empresa, en la que un ingeniero holandés tenía que trabajar con un equipo norteamericano para fabricar un producto en Malasia. Es precisamente en ese contexto en el que es fundamental compartir una lengua común para poder tener los mejores equipos colaborando entre sí, aunque habiten en lugares distantes.

La única manera de conseguir este tipo de colaboraciones es dotando a los trabajadores de un idioma común en el que puedan compenetrarse y que sean capaces de usarlo con soltura y con precisión.