Muchos alumnos que acuden a nuestras clases de idiomas dan por supuesto que atendiendo durante la lección es suficiente para retener lo indispensable de una lengua cuando ya saben desde su época de colegiales que esto no basta ni siquiera en los casos de idiomas muy parecidos al castellano. La realidad es que tras las clases es necesario hacer un ejercicio de estudio para retener el vocabulario y la gramática y poder usarlos con naturalidad en una conversación.

No sólo nos estamos refiriendo a los deberes en el caso que los haya, sino a un trabajo constante por parte de los alumnos leyendo en el idioma que están aprendiendo o viendo la televisión o las películas en versión original (con o sin subtítulos, en función del nivel) para poder fijar lo que se ha aprendido con el profesor. Estas sesiones de trabajo individual mejoran exponencialmente la velocidad a la que se retiene una lengua, y si surgen dudas siempre cabe la posibilidad de preguntarle al profesor en la siguiente clase.

En resumen, sólo el trabajo constante en casa garantiza el buen aprendizaje de un idioma, ya que no existen fórmulas mágicas para aprender en poco tiempo sin esfuerzo.