Cuando una persona comienza a aprender un idioma, empieza con las nociones más básicas y desde ahí va construyendo estructuras más complejas hasta que por fin lo domina. Al principio, existe una especie de “moratoria” que hace que los nuevos alumnos se sientan demasiado inseguros como para usar la nueva lengua.

El problema de los que aprenden un nuevo idioma es que se sienten demasiado inseguros como para poner en práctica lo que han aprendido. Nosotros creemos que la mejor manera de fijar las lecciones es poniendo en práctica la gramática y el vocabulario lo antes posible, ya que aunque se cometan errores, una buena parte del camino se recorre precisamente practicando y equivocándose.

Cuanto menos tiempo se pase entre que se comienza a aprender un idioma y que se practica, será mejor para los alumnos.