Ya hemos dicho en otras ocasiones que las nuevas tecnologías facilitan el aprendizaje de idiomas hasta puntos que hace unos años no habríamos sospechado. Hoy vamos a ver cómo nos pueden ayudar los libros electrónicos (e-books) para el aprendizaje de una lengua extranjera.

Un libro electrónico tiene una pantalla especial que facilita la lectura, mucho más que los ordenadores que están retroiluminados. Además, con poco peso es posible cargar en la memoria no solo un libro de texto donde consultar las dudas gramáticas, sino también un diccionario (mono o bilingüe) y una novela en la lengua que se esté aprendiendo.

Así, con pocos clics el alumno tiene en su bolsillo toda clase de libros de consulta para mejorar su conocimiento de la lengua extranjera.