En verano hay muchas empresas que quitan las clases de idiomas con el fin de ahorrarles a sus trabajadores el rato de estudio pero, ¿qué pasaría si continuaran? Sencillamente que los alumnos sentirían más continuidad y no se verían obligados a repasarlo todo en septiembre con la reanudación de las clases.

Mantener una rutina de estudio favorece el recuerdo de lo aprendido y crea un hábito permanente. Se puede también hacer un grupo más ligero de verano en el que se fomente sobre todo el aprendizaje oral de la lengua o la práctica mediante el comentario de alguna película.

No obstante, siempre existe la posibilidad de que los alumnos practiquen lo aprendido por su cuenta en sus vacaciones.