Esta semana se ha conocido la propuesta del francés Michel Barnier, comisario europeo de Mercado Interior, para crear un sistema de patentes más barato y eficaz para la UE. En su propuesta, los únicos idiomas aceptados para presentar las patentes son inglés, francés y alemán. Se cae, pues, el castellano de esta iniciativa, lo que dejará a los inventores españoles con dos posibilidades, o bien mandar traducir sus patentes o bien aprender una segunda lengua para poder defenderlas.

Las personas dedicadas a la invención y al descubrimiento de objetos que quieran ser patentados dependen, pues, de conocer otras lenguas además de su lengua materna. Esta iniciativa potenciará la transmisión del conocimiento entre los 25 países que constituyen la UE y es una ocasión única no solo para aprender nuevos idiomas sino para practicarlos con otros expertos de nuestros campos de conocimiento.

Eso sí, en la propuesta (que actualmente bloquea España) se indica que en caso de litigio el titular de la patente debe correr con los gastos de traducirla a la lengua de quien presuntamente esté violando sus derechos. Estaremos muy atentos al desarrollo de esta información.