Cuando alguien se apunta a aprender una nueva lengua, comienza por las expresiones más básicas: los números, los días de la semana, las partes del cuerpo… y de ahí pasa a los verbos y poco a poco se van complicando las estructuras que maneja el alumno hasta un nivel que le permita mantener conversaciones complejas.

La verdad es que el manejo de una lengua tiene que ver con el manejo de su gramática y de su vocabulario pero a la hora de usarlo en una situación real es necesario manejar también una serie de expresiones en las que no se suele poner mucho énfasis en las clases, sobre todo referentes a las muletillas y todas esas expresiones que en realidad no significan nada pero que ayudan a reforzar la comunicación.

Así pues, para usar una lengua que se está aprendiendo y que no se note que no eres nativo, además de hacer énfasis en la pronunciación, en la gramática y el vocabulario, deberíamos usar con soltura todas esas muletillas que nos señalan como unos hablantes competentes.