Una de las motivaciones que tienen las empresas a la hora de que sus trabajadores aprendan idiomas es para mejorar las exportaciones de la misma. Antes de lanzar una empresa a la internacionalización, no obstante, hay que pensar varias cosas por adelantado, como conocer a fondo el país en el que se quiere exportar. Un buen punto de partida, además de la página oficial de cada país, es The World Factbook, que está llena de datos y la mantiene actualizada la CIA.

Otra cosa que hay que tener controlada es la diferencia de horarios con respecto a la zona donde se realicen las exportaciones. Dentro de Europa tenemos un huso horario pero en Asia o en América hay que extremar el cuidado para no llamar fuera de horario de oficina. Además, vamos a necesitar que esas llamadas telefónicas las realice alguien que domine la lengua del interlocutor, sea o no sea el inglés. Solo una llamada por alguien que se sienta confiado comunicando en la lengua del otro será la que tenga más éxito.

Habrá que dominar también el protocolo del país con el que se hagan los negocios y las costumbres básicas de etiqueta del país donde estén exportando. Por último, pero no menos importante, habría que tener un servicio de envíos internacionales, no solo al por mayor sino también cuando necesitemos enviar alguna documentación original.