Hasta ahora, los lingüistas estaban de acuerdo en que la longitud de las palabras de una lengua dependía de la frecuencia de uso de las palabras. Sin embargo, un reciente estudio publicado por Physorg indica que la longitud de las palabras en realidad tiene más que ver con la cantidad de información que proporcionan los términos en vez de con su frecuencia de uso.

El estudio se realizó en el MIT, donde analizaron 11 idiomas europeos en textos similares contando la frecuencia de aparición de ciertos pares de palabras en una secuencia. Asumieron que cuanto más predecible es una palabra, lleva menos información ya que esta depende del contexto

En este estudio, la longitud de una palabra estaba relacionada con la transmisión de información en un lenguaje más eficiente que además hacía que fuera más fácil comprender los discursos. Las palabras más cortas que llevan menos información serían fundamentales en el discurso para poder entenderlo mientras que las más largas llevan más información pero obstaculizan la comprensión.