Más allá de la elección de un idioma que nos sea más o menos familiar para aprenderlo, conseguir un profesor que sea competente es la variable más importante a la hora de conocer y manejar correctamente una lengua extranjera. Un buen profesor no solo enseñará de una manera clara y eficaz, sino que sabrá cómo estimular a los alumnos para que aprendan más deprisa y de manera más eficaz.

Los profesores son la base de todo aprendizaje, y deben conocer el nivel y las limitaciones de los alumnos para poder adaptar la materia lingüística a las necesidades de cada uno. También deben conocer las diferentes herramientas de las que se disponen en los cursos de idiomas para elegir en cada momento la óptima.

Aprender un idioma es más fácil si se tiene al lado a un profesor que sepa la mejor manera de transmitir sus conocimientos de manera duradera.