En ocasiones una misma empresa tiene dos sedes y necesita que los trabajadores de ambas dominen un idioma extranjero. Lo más habitual es que cada una de las sedes gestione la academia local que le proponga las condiciones más ventajosas en cuanto a calidad de la enseñanza, horarios y profesores, pero en ocasiones merece la pena que lo realice una sola empresa.

Las pequeñas academias no se pueden permitir tener varias sedes y si las tienen no tienen por qué coincidir con las de la empresa que necesitan, por lo que es importante tener la enseñanza centralizada. En ocasiones una solución para este tipo de empresas es el aprendizaje de idiomas por teléfono con lo que se evitan el desplazamiento del profesor pero tiene la desventaja de que se pierden las interacciones del cara a cara.

En cualquier caso, que una misma empresa lleve la formación en idiomas de varias sedes puede ayudar a comparar mejor los niveles de los diversos trabajadores ya que se trabaja con un mismo baremo y con métodos de enseñanza similares.

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Una de las clases que más nos demandan es la enseñanza de idiomas por teléfono. Esta modalidad está especialmente indicada para personas que no tienen tiempo para desplazarse y ya tienen una base sobre la que ampliar conocimientos. Las lecciones telefónicas no solo incluyen ejercicios de comprensión y de vocalización, sino que se pueden adaptar mejor al horario de cada alumno ya que pueden elegir mejor la hora a la que quieren dar clase sin tener que esperar a que el profesor se desplace.

El aprendizaje de un idioma por teléfono hace énfasis sobre todo en la comprensión auditiva y es muy útil para situaciones de negocio en las que haya que combinar las habilidades escritas con las orales sin tener al interlocutor cerca. Los profesores que dan la clase por teléfono saben que los alumnos se tienen que enfrentar a negociaciones telefónicas por lo que son capaces de enseñarles a superar este tipo de situaciones.

La enseñanza telefónica también es idónea para aquellos que tengan muchos viajes de trabajo pero que decidan seguir aprendiendo dondequiera que se hallen.

En el Washington Post han publicado algunos datos curiosos sobre el inglés (los famosos fun facts) con los que podemos no solo aprender algo del idioma de Shakespeare sino entretenernos. El primero de ellos es un detalle que los hispanohablantes sufrimos cada día y es que el inglés no se escribe como se pronuncia. Así tenemos en las palabras “mate,” “eight” y “strait que se pronuncian de manera similar aunque tienen distintos grupos vocálicos.

* En inglés hay bastantes ejemplos de monosílabos con nueve letras, como stretched, scratched o screeched.

* El inglés es un idioma difícil para los poetas. ¿A que no encontráis ninguna palabra que rime con “orange” o con “silver”?

¿Se os ocurren más?

Ya hemos dicho en otras ocasiones que las nuevas tecnologías facilitan el aprendizaje de idiomas hasta puntos que hace unos años no habríamos sospechado. Hoy vamos a ver cómo nos pueden ayudar los libros electrónicos (e-books) para el aprendizaje de una lengua extranjera.

Un libro electrónico tiene una pantalla especial que facilita la lectura, mucho más que los ordenadores que están retroiluminados. Además, con poco peso es posible cargar en la memoria no solo un libro de texto donde consultar las dudas gramáticas, sino también un diccionario (mono o bilingüe) y una novela en la lengua que se esté aprendiendo.

Así, con pocos clics el alumno tiene en su bolsillo toda clase de libros de consulta para mejorar su conocimiento de la lengua extranjera.

Cuando una persona comienza a aprender un idioma, empieza con las nociones más básicas y desde ahí va construyendo estructuras más complejas hasta que por fin lo domina. Al principio, existe una especie de “moratoria” que hace que los nuevos alumnos se sientan demasiado inseguros como para usar la nueva lengua.

El problema de los que aprenden un nuevo idioma es que se sienten demasiado inseguros como para poner en práctica lo que han aprendido. Nosotros creemos que la mejor manera de fijar las lecciones es poniendo en práctica la gramática y el vocabulario lo antes posible, ya que aunque se cometan errores, una buena parte del camino se recorre precisamente practicando y equivocándose.

Cuanto menos tiempo se pase entre que se comienza a aprender un idioma y que se practica, será mejor para los alumnos.

Muchos de vosotros habéis jugado a buscar cuál es la palabra más larga que podéis recordar en castellano. Lo cierto es que saber cuál es la palabra más larga depende de qué consideramos que es una palabra, si incluimos terminología científica o si dejamos fuera las palabras con sufijos y prefijos.

En la Wikipedia hay varias categorías que cuentan como palabras, como por ejemplo la palabra más larga en una obra de Shakespeare (Honorificabilitudinitatibus) o la palabra no técnica más larga, que sería Antidisestablishmentarianism.

La palabra más larga, que es una palabra técnica y no viene en los diccionarios, es el nombre científico de la proteína Titina, que tiene más de 180.000 letras. Os animo a que practiquéis nuevos idiomas intentando encontrar las palabras más largas en cada lengua.

Hoy hemos conocido la noticia de que el castellano es el quinto idioma más hablado en toda la Unión Europea, por detrás del inglés, francés, alemán e italiano. Aquellas empresas que tengan vocación de internacionalización, tendrán que decantarse por cualquiera de los idiomas anteriores, en combinación con el nuestro, si quieren llegar a más lugares.

Es cierto que el español es uno de los idiomas más estudiados en Europa, con 25.000 estudiantes anuales, que permanecen en nuestro país una media de seis meses y medio. Además, los españoles somos el tercer país que más personas envía a estudiar al exterior por después de Alemania y Francia.

Solamente el estudio de otra lengua en combinación con el castellano puede garantizar la expansión de una empresa por la Unión Europea, uno de los mercados más ricos del mundo.