Aunque en Babelia Formación damos las clases en las mismas instalaciones de las empresas que nos contratan, nosotros creemos que la mejor forma de que los alumnos aprovechen las lecciones es rodeándolos de un ambiente propicio que favorezca la concentración.

Una de las mejores cosas de aprender idiomas en la empresa es que es posible desconectar de la jornada laboral con los compañeros mientras se aprenden técnicas que mejorarán la calidad del trabajo. De esta manera, las dudas que aparecen en el día a día en la empresa se pueden plantear al profesor que podrá indicar a los alumnos la mejor manera de resolverlas.

También tiene un efecto motivador el hecho de salir del sitio donde se trabaja habitualmente para reunirse durante las clases en otros lugares habilitados por la empresa, ya sean salas de reuniones o despachos.

Anuncios

Aprender idiomas no es sencillo, y depende del momento de la vida de cada uno en el que se decide comenzar a aprender. Además, según el contexto de cada uno y en función de los idiomas que ya maneje. Por ejemplo, si alguien habla castellano o portugués, le será más fácil aprender francés o italiano porque guardan muchas similitudes y pueden deducir muchas palabras de vocabulario.

El caso es que un 50% de los requisitos para aprender una nueva lengua son que el alumno esté motivado para aprenderla. Las motivaciones de nuestros alumnos suelen ser laborales, pero hay quien decide aprender un nuevo idioma para viajar, para conocer nuevas personas o incluso sólo por curiosidad porque les atrae el sonido de cierta lengua.

¿Vosotros qué motivaciones tenéis para aprender un nuevo idioma?

El italiano moderno es una lengua con una historia larga pero compleja. En realidad, llamamos italiano al dialecto toscano de Florencia, Pisa y Siena que se impuso en toda la península Itálica debido al prestigio que tenía al ser la lengua utilizada por Dante para escribir su “Divina Comedia”, que se considera la primera obra literaria escrita en “lingua moderna”.

Existen testimonios escritos de esta lengua, ya bien diferenciada del latín, desde el siglo IX, y muchos de los grandes literatos italianos la emplearon por haber nacido en la Toscana.

El italiano moderno fue la lengua elegida cuando se unificó Italia en el siglo XIX, convirtiéndose en la lengua oficial del país dejando para un uso menos intensivo todos los dialectos que había en la península (que se siguen usando hoy en día, no obstante). Por supuesto, con la llegada de la televisión, el uso del italiano se intensificó y así llegamos a la situación actual en la que la Constitución italiana sólo reconoce a éste como idioma oficial.

Muchos de los alumnos que comienzan a estudiar italiano lo hacen persuadidos de que será un aprendizaje rápido ya que es muy similar al castellano, aunque lo cierto es que para dominarlo y poder hablarlo correctamente se hace necesario estudiar a fondo la gramática y la ortografía.

En la actualidad, se calculan que hay unos 120 millones de italoparlantes entre los que viven en la propia Italia, así como en otros países donde es la lengua oficial, como San Marino, Suiza o la Ciudad del Vaticano.