Lo fundamental para aprender un idioma es la motivación. En la motivación reside la fuerza para resistir años de práctica y aprendizaje. El repaso del vocabulario y la gramática son fundamentales pero si no existe una motivación para repasar y seguir aprendiendo, no sirve de nada.

Un alumno motivado superará antes las primeras fases de aprendizaje de un idioma y llegará antes a las fases sucesivas en las que el aprendizaje se vuelve más fácil y la frustración desaparece. Aprender vocabulario exige constancia y estudio, cosas que solo se mantienen a lo largo del tiempo si se tiene una motivación suficiente.

Es fundamental, a la hora de ponerse a estudiar un idioma, tener una motivación clara para que el camino no se haga cuesta arriba. ¿Vosotros estáis motivados?

Anuncios

El Ministerio de Educación y el British Council han realizado un estudio sobre la experiencia de la introducción de la enseñanza bilingüe en 120 colegios públicos españoles, en el que se ha sacado la conclusión de que el alumno bilingüe no sólo aprende más deprisa sino que además se maneja mejor en castellano.

Como comenta el profesor de la Universidad de La Laguna especialista en lenguas extranjeras Plácido Bazo, “el peso cognitivo que supone realizar un aprendizaje con doble simetría de habilidades lectoescritoras, que no sólo aumenta el tiempo de dedicación a estas técnicas, sino que aumenta las habilidades de pensamiento al integrar las dobles formas y estrategias de cada una de las lenguas”. Y añade que es ese esfuerzo que una parte de alumnado no puede realizar el que obliga a reconocer un abandono o fracaso cercano al 10%.

El jefe de Neurología del Hospital La Paz (Madrid), Exuperio Díez Tejedor, afirma que dado que el lenguaje es “una herramienta del conocimiento”, si este está más desarrollado, “puede ser que los niños aprendan más“. “Les sería más fácil leer y comprender”, afirma. La causa es clara: “El cerebro es un órgano que está en continua remodelación”. Y el aprendizaje de un idioma (o de dos) estimula su plasticidad. Sin embargo, este miembro de la Sociedad Española de Neurología (SEN) tiene un reparo de fondo: “Tampoco los estudios que se han hecho en España con niños que son bilingües -catalanes, gallegos, valencianos- demuestran una gran diferencia con los que son monolingües”.

La revista Psychological Science ha publicado que las personas bilingües poseen estructuras mentales algo distintas a las personas que sólo hablan una lengua. Se reclutaron a 45 estudiantes de licenciaturas en la ciudad belga de Gante que hubieran aprendido inglés durante la adolescencia y se les pidió que leyeran frases que incluían palabras que eran iguales en inglés y en su lengua materna, el holandés (por ejemplo, la palabra “sport” significa “deporte” en ambas). A los estudiantes se les grabó la velocidad del movimiento de sus ojos y se dieron cuenta de que los que hablaban dos lenguas tardaban menos en leer.

Aunque este estudio aún se encuentra en las primeras fases, viene a reforzar otros llevados a cabo en la universidad de Barcelona y Otto von Guericke en Alemania que indicaban que aquellos que aprenden más de un idioma, desarrollan una parte del cerebro asociada con el lenguaje que la gente monolingüe no llegaría a desarrollar.

Vía | Informador.com