Según un estudio de la consultora Roland Berger, la presencia española en China ha crecido un 70% en los últimos tres años, a pesar de la inseguridad y de los problemas de las falsificaciones. Más de 600 empresas españolas, PYMEs en su mayoría, están presentes en China según el ICEX.

A la cabeza de la presencia española en el gigante asiático están firmas como Zara, Mango, Adolfo Domínguez, Roca o Cosentino. Cualquier empresa española que quiera tener presencia en China, con un potencial mercado de 1.300 millones de habitantes, debe registrar la marca en ese país, bien como extensión de la marca nacional, o bien inscribiéndola directamente allí.

Uno de los principales temores de los empresarios españoles son las copias y las falsificaciones de su marca, según señala el estudio. Por ello, inscribir la marca ante las aduanas puede ser un buen remedio para que sólo la propia empresa pueda exportarla. Además es fundamental que al menos los trabajadores en puestos de responsabilidad sean capaces de expresarse con soltura en el idioma chino para poder comprender mejor las complejidades del mercado.

En determinados sectores, apunta el informe, es imprescindible entrar vía ‘joint venture’, motivo por el cual es importante también firmar un acuerdo de confidencialidad y exclusividad para tener la colaboración con el socio lo más atada posible. Actualmente, la cifra de inscritos a la Cámara Española en China supera los 430 asociados.

Frente a un mercado europeo de tan sólo 500 millones de personas, el mercado chino, con 1.300 millones de habitantes que suponen el 20% de la población mundial, tiene un gran potencial.

Además, las clases medias urbanas chinas aumentan su peso relativo con gran rapidez y se estima que en 2015 alcanzarán el 49% del total de la población. “Estas clases medias constituyen el principal factor de incremento del consumo”, según Javier de Paz, socio responsable del Centro de Competencia de Bienes de Consumo y Distribución de Roland Berger en España.

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El pasado 14 de abril quedó inaugurado el año del idioma chino en España. El ministro de Educación, Ángel Gabilondo y el viceministro de Educación chino, Hao Ping se encargaron de dar el pistoletazo de salida a esta fecha en la que se intenta dar un impulso al idioma asiático en nuestro país. Al evento acudieron no solo figuras políticas, sino también artistas y estudiantes españoles y chinos.

En el Círculo de Bellas Artes se pudo escuchar al coro “Mi Patria”, la danza de Xinjiang “Vuelve a mí tu rostro”, el solo instrumental Guzheng “Lucha contra el Tifón” y también hubo una exhibición de artes marciales. La danza “Baile del Torero” y el solo femenino Paloma interpretados por estudiantes chinos fueron especialmente acogidos por el público.

El Año de la Lengua China en España se organiza de manera conjunta por los Ministerios de Educación de China y España, así como por la Embajada de China en España. Durante todo el año de 2010, se organizará una serie de actividades, como El III Foro de Rectores Hispano-Chinos que se celebró en Santiago de Compostela los días 12 y 13 de abril de 2010.

El estudio ELAN, llevado a cabo en empresas de la UE, analiza la situación del multilingüismo en las pequeñas y medianas empresas (PYME) así como su productividad. En el informe se explica que las lenguas que más se utilizan en los mercados extranjeros son el inglés (69,2%), el francés (55,3%) y el español (40,8%), pero sólo un 11,2% el portugués y un 12,4% el alemán, a pesar de ser estos dos mercados principales.

Las empresas todavía utilizan poco los servicios de traducción e interpretación, aunque se empiezan a usar en las lenguas de mercados emergentes como por ejemplo China y Rusia. El multilingüismo es una oportunidad inmejorable para la internacionalización de las PYMES , pero en el estudio se ha visto que en España no se dominan lo suficiente las lenguas de algunos mercados principales y emergentes, por lo que hace falta invertir en ello para consolidar la internacionalización de la economía.

El 15,5% de las empresas encuestadas tienen intención de comerciar en nuevos mercados, y muchos de estos mercados reclaman el conocimiento de lenguas como chino, ruso, japonés o árabe. A pesar de que China y Rusia son el segundo y tercer mercado en que quieren comerciar en el futuro las empresas, sólo un 1,8% y un 1,1% prevén formar a sus trabajadores en chino y ruso durante los próximos tres años. Hay una confianza excesiva en la autosuficiencia del inglés como lengua franca internacional, como demuestra el hecho de que el 90% de las firmas creen que necesitarán formación en inglés.

En estos términos se expresó un profesor de chino entrevistado en el diario ABC. Hsiang Fang, que así se llama, cuenta cómo el chino es la base que sustenta a otras lenguas asiáticas, como el japonés con el que comparte ideogramas muy similares.

Fan cuenta cómo la mayoría de las personas que comienzan un curso de este idioma lo hacen por el interés por conocer otra lengua y otra cultura pero cada vez más lo necesitan para hacer negocios y conseguir mejores trabajos ya que cada vez hay más comerciantes chinos en el mundo. El profesor cuenta que hay que acercarse al chino con una nueva mentalidad ya que no tiene nada que ver con el castellano y es importante cambiar “la forma de pensar”.

De hecho, no es un tópico lo que se dice muchas veces que cambiando la entonación, la misma palabra cambia por completo de significado. En mandarín hay hasta cuatro tonos distintos y los ideogramas representan sonidos.

Hsian Fan cuenta que la gramática es relativamente “sencilla” y que lo que más cuesta es la “adquisición de los ideogramas”. Para hablar un nivel básico de chino, habría que dominar de 100 a 150 ideogramas de los 3.000 o 4.000 que tiene el idioma.

Es curioso seguir las tendencias en el aprendizaje de idiomas alrededor del mundo. Si en los años 70 el francés era el rey del mambo, en los 80 comenzó la hegemonía del inglés que nos ha llegado hasta nuestros días. Pero, ¿qué están aprendiendo los que tienen el inglés como lengua materna? Ahora mismo, la tendencia es aprender chino.

En numerosas escuelas en EEUU se está comenzando a implantar el chino como segundo o tercer idioma, debido a la pujanza de este país en el panorama internacional. Niños, jóvenes y adultos se lanzan a aprender una nueva grafía, una nueva pronunciación y un nuevo idioma para poder entenderse con el gigante asiático. El debate está en la calle, ya que en Norteamérica se considera un lujo aprender una segunda o tercera lengua, a juzgar por lo que cuentan en el New York Times, pero poco a poco se van dando cuenta de que necesitan otros idiomas para poder mantener la globalización de sus empresas.

La buena noticia es que en Europa les llevamos alguna década de adelanto en el aprendizaje de nuevas lenguas.