Golden Gate in San Francisco, California

Con el año nuevo, el propósito de muchas personas es aprender idiomas, con las más diversas motivaciones. Hoy vamos a hablar de las implicaciones económicas de no hablar un idioma extranjero, como por ejemplo que las multinacionales es posible que no contraten trabajadores que solo hablen su idioma nativo.

Según Eurostat, el 83% de los estudiantes europeos de secundaria estudian un segundo idioma (el 60% inglés) pero además hay un 8% que estudia un tercer idioma. No obstante, los expertos están de acuerdo que con las clases de idiomas recibidas en los colegios e institutos no es suficiente, ya que no se alcanza el nivel necesario para desenvolverse con soltura en un idioma extranjero por lo general.

Aprender bien un idioma extranjero no solo es una buena inversión para los individuos sino también para las empresas,que se encontrarán con que tener unos trabajadores que hablen más de un idioma les posiciona mejor a la hora de realizar una expansión a un país extranjero frente a otras compañías que no tengan plantillas bilingües.

Imagen de Alain Picard

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El canal informativo CNN ha nombrado al año que acaba de finalizar como el año de jugar con las palabras debido a los numerosos neologismos que han aparecido en los últimos meses en la lengua inglesa. Algunas que destacan serían “Obamacare,” “WikiLeaks,” “lamestream,” “shovel-ready,” “sexting,” entre otras que no se habían oído durante 2009 y que ahora forman parte activa del vocabulario de los angloparlantes.

En CNN no están preocupados por la afluencia de neologismos ya que en su opinión la mayoría son “flor de un día” y pasarán de moda tan rápidamente como llegaron. Lo cierto es que todas estas palabras son un problema para los estudiantes de inglés de nivel medio, ya que les es difícil diferenciar cuáles son los términos correctos y cuáles palabras son neologismos que pasarán pronto.

En cualquier caso, en Babelia Formación apostamos por una contextualización de cada término de vocabulario para facilitar el entendimiento entre dos personas que no tengan la misma lengua para que compartan al menos los mismos referentes y se puedan entender entre ellas.

El presidente de CEDE y de la Caixa, Isidro Fainé, ha señalado a la internacionalización como una de las “asignaturas pendientes” de muchas PYMES. Para Fainé las grandes oportunidades de negocio están en Europa del este o en el Norte de África y Latinoamérica, aunque reconoce, según el portal Muy Pymes, que “es fácil decirlo y difícil hacerlo“.

Fainé señala que hay grandes beneficios para los que se atrevan a salir al exterior y la situación actual de la crisis es ideal para abrir mercado y hacerse un hueco en el comercio exterior. De hecho, más de la mitad del negocio de las empresas del IBEX está fuera de España, sobre todo en países de fuera de la OCDE.

Antes de salir al exterior conviene informarse de las condiciones que tienen las empresas en el país en el que se pretende penetrar y formar a los trabajadores para poder manejar los negocios en el extranjero. Trabajadores nativos en contacto con los de la sede en España es el modelo ideal, aunque las relaciones mejoran si pueden hablar el mismo idioma ya sea porque lo comparten (como sucede en los países de latinoamérica) o porque han recibido cursos de idiomas.

Según un estudio de la consultora Roland Berger, la presencia española en China ha crecido un 70% en los últimos tres años, a pesar de la inseguridad y de los problemas de las falsificaciones. Más de 600 empresas españolas, PYMEs en su mayoría, están presentes en China según el ICEX.

A la cabeza de la presencia española en el gigante asiático están firmas como Zara, Mango, Adolfo Domínguez, Roca o Cosentino. Cualquier empresa española que quiera tener presencia en China, con un potencial mercado de 1.300 millones de habitantes, debe registrar la marca en ese país, bien como extensión de la marca nacional, o bien inscribiéndola directamente allí.

Uno de los principales temores de los empresarios españoles son las copias y las falsificaciones de su marca, según señala el estudio. Por ello, inscribir la marca ante las aduanas puede ser un buen remedio para que sólo la propia empresa pueda exportarla. Además es fundamental que al menos los trabajadores en puestos de responsabilidad sean capaces de expresarse con soltura en el idioma chino para poder comprender mejor las complejidades del mercado.

En determinados sectores, apunta el informe, es imprescindible entrar vía ‘joint venture’, motivo por el cual es importante también firmar un acuerdo de confidencialidad y exclusividad para tener la colaboración con el socio lo más atada posible. Actualmente, la cifra de inscritos a la Cámara Española en China supera los 430 asociados.

Frente a un mercado europeo de tan sólo 500 millones de personas, el mercado chino, con 1.300 millones de habitantes que suponen el 20% de la población mundial, tiene un gran potencial.

Además, las clases medias urbanas chinas aumentan su peso relativo con gran rapidez y se estima que en 2015 alcanzarán el 49% del total de la población. “Estas clases medias constituyen el principal factor de incremento del consumo”, según Javier de Paz, socio responsable del Centro de Competencia de Bienes de Consumo y Distribución de Roland Berger en España.

En ocasiones, a las empresas no les basta con saber que sus trabajadores dominan una lengua sino que tienen que demostrarlo de alguna manera. Especialmente las multinacionales, es necesario que si nuestros empleados hablan inglés tengan títulos homologados como el TOEFL, el First Certificate o el Advance.

Writing Exams

Los exámenes homologados certifican que quien los apruebe tiene un nivel reconocido en todo el mundo. Estos exámenes prueban que los aprobados no solo hablan una lengua extranjera, sino que pueden comprenderla de manera oral, escrita y pueden escribir en ese idioma.

Una de las preocupaciones de las empresas es que sus trabajadores consigan aprobar estos exámenes de una manera sencilla, que no les reste tiempo laboral y poder demostrar así las aptitudes de su plantilla a nivel internacional.

Imagen de CCarlstead

Una de las motivaciones que tienen las empresas a la hora de que sus trabajadores aprendan idiomas es para mejorar las exportaciones de la misma. Antes de lanzar una empresa a la internacionalización, no obstante, hay que pensar varias cosas por adelantado, como conocer a fondo el país en el que se quiere exportar. Un buen punto de partida, además de la página oficial de cada país, es The World Factbook, que está llena de datos y la mantiene actualizada la CIA.

Otra cosa que hay que tener controlada es la diferencia de horarios con respecto a la zona donde se realicen las exportaciones. Dentro de Europa tenemos un huso horario pero en Asia o en América hay que extremar el cuidado para no llamar fuera de horario de oficina. Además, vamos a necesitar que esas llamadas telefónicas las realice alguien que domine la lengua del interlocutor, sea o no sea el inglés. Solo una llamada por alguien que se sienta confiado comunicando en la lengua del otro será la que tenga más éxito.

Habrá que dominar también el protocolo del país con el que se hagan los negocios y las costumbres básicas de etiqueta del país donde estén exportando. Por último, pero no menos importante, habría que tener un servicio de envíos internacionales, no solo al por mayor sino también cuando necesitemos enviar alguna documentación original.

Eurostat, la oficina de estadística europea, publicó la semana pasada un informe en el que hablaban sobre el dominio de las lenguas extranjeras en diferentes países europeos. En ese informe, cuentan que en 2007, el 46,6% de los españoles entre 25 y 64 años reconocía no tener noción alguna de ningún idioma extranjero, frente al 38,3% de la media de la Unión Europea.

En suspenso en idiomas dentro de la Unión Europea sólo nos supera Rumanía, con el 75%, y Portugal, con el 51,3% de ciudadanos que no hablan ningún idioma además del propio. Los malos datos sobre España en cuanto a la población adulta y su conocimiento de lenguas contrastan con los de los niños en edad escolar, mucho más esperanzadores ya que en 2008, también según Eurostat, nada menos que el 98% de los alumnos de educación primaria estudiaba al menos una lengua extranjera, lo que nos sitúa muy cerca de los países que llegan al 100%, como son Suecia y Luxemburgo.