Aprender idiomas no es sencillo, y depende del momento de la vida de cada uno en el que se decide comenzar a aprender. Además, según el contexto de cada uno y en función de los idiomas que ya maneje. Por ejemplo, si alguien habla castellano o portugués, le será más fácil aprender francés o italiano porque guardan muchas similitudes y pueden deducir muchas palabras de vocabulario.

El caso es que un 50% de los requisitos para aprender una nueva lengua son que el alumno esté motivado para aprenderla. Las motivaciones de nuestros alumnos suelen ser laborales, pero hay quien decide aprender un nuevo idioma para viajar, para conocer nuevas personas o incluso sólo por curiosidad porque les atrae el sonido de cierta lengua.

¿Vosotros qué motivaciones tenéis para aprender un nuevo idioma?

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Si la semana pasada se celebraba el día Mundial de la Lengua Materna, esta semana la celebración, esta vez en EEUU, es de la Lengua Extranjera. Esta celebración se institucionalizó en 1948 y desde entonces se dedica la primera semana de marzo a concienciar a la sociedad sobre la necesidad de aprender otros idiomas.

La verdad es que cuando se acerca alguien a preguntarnos cuál es el idioma que necesita aprender sin tenerlo pensado de antes, no podemos responderle siempre lo mismo porque depende de cada alumno, de las necesidades que tenga, para qué va a usar el idioma o qué lenguas domina, ya que sabiendo unos idiomas es más asequible aprender otros. Por ejemplo, desde el castellano se aprenden bien el portugués o el italiano, pero no siempre es nuestra recomendación porque puede que el alumno necesite desarrollar su carrera en inglés o en alemán.

En cualquier caso, aplaudimos esta iniciativa como todas las destinadas a mejorar el manejo de una lengua.

El italiano moderno es una lengua con una historia larga pero compleja. En realidad, llamamos italiano al dialecto toscano de Florencia, Pisa y Siena que se impuso en toda la península Itálica debido al prestigio que tenía al ser la lengua utilizada por Dante para escribir su “Divina Comedia”, que se considera la primera obra literaria escrita en “lingua moderna”.

Existen testimonios escritos de esta lengua, ya bien diferenciada del latín, desde el siglo IX, y muchos de los grandes literatos italianos la emplearon por haber nacido en la Toscana.

El italiano moderno fue la lengua elegida cuando se unificó Italia en el siglo XIX, convirtiéndose en la lengua oficial del país dejando para un uso menos intensivo todos los dialectos que había en la península (que se siguen usando hoy en día, no obstante). Por supuesto, con la llegada de la televisión, el uso del italiano se intensificó y así llegamos a la situación actual en la que la Constitución italiana sólo reconoce a éste como idioma oficial.

Muchos de los alumnos que comienzan a estudiar italiano lo hacen persuadidos de que será un aprendizaje rápido ya que es muy similar al castellano, aunque lo cierto es que para dominarlo y poder hablarlo correctamente se hace necesario estudiar a fondo la gramática y la ortografía.

En la actualidad, se calculan que hay unos 120 millones de italoparlantes entre los que viven en la propia Italia, así como en otros países donde es la lengua oficial, como San Marino, Suiza o la Ciudad del Vaticano.

Leemos en la prensa que en la actualidad, después de los niños y adolescentes, los treintañeros son los que más se apuntan a aprender idiomas de forma presencia. Tanto es así que en torno a un 20% de las inscripcciones realizadas pertenecen a personas que tienen entre 30 y 40 años.

Esta generación es la que ha comprendido que el saber un idioma puede ser la diferencia entre un buen trabajo y un trabajo excelente. Estos treintañeros están muy motivados para aprender una nueva lengua y así lo manifiestan en sus lecciones.

Las empresas han detectado esta tendencia y muchas prefieren ofrecer cursos de idiomas a sus trabajadores frente a otras ventajas. El idioma preferido es el inglés, pero no se quedan atrás otros como el francés, el alemán o el italiano en función de dónde esté el lugar de actuación de cada empresa.

Carlos I de España y V de Alemania, que nació en Flandes y tuvo territorios en Europa y América, tenía una famosa frase que era:

Hablo español con Dios, italiano con las mujeres, francés con los hombres y alemán con mi caballo

Más allá de que fuera leyenda, llama la atención cómo asignaba cada lengua a una tarea distinta, en función de lo que quería comunicar. Por suerte, hoy en día nos encontramos en una situación mejor en la que nos podemos entender en nuestro idioma en nuestro país, mientras que el inglés se ha estandarizado para hacernos entender con personas de otros países.

¿Vosotros usáis distintas lenguas? ¿Cuál es la que preferís para los negocios? ¿Y para vuestra vida privada?